La Gran Equivocación. Con tanto pueblo alrededor, con tanta plata en la faltriquera, con tanta pasión en el alma, la pregunta inevitable es qué le pasó a Chávez?.................Creyó que todo lo podía al disponer de la fuerza de las armas, del dinero y del pueblo. Se sintió todopoderoso e invulnerable. Pareciera que los siete pecados capitales los hubiera cometido juntos. La lujuria del poder. La gula que lo llevó a abandonar la mesa sobria del militar clase-media, por la seducción de los vinos, la manteca y los carbohidratos. La avaricia que convirtió a un hombre modesto de liquiliqui dominguero, en el potentado embutido en trajes de 18 kilates. La ira que mutó a un llanero simpaticazo en un hervidero de furias e irrespetos hacia los que lo han apoyado y querido. La pereza intelectual que le impidió usar su inteligencia en aprender, comprender y aprehender ideas, para quedarse sólo con las carátulas de los libros y los comentarios ilustrados de un par de generales y unos tres profesores, dos de ellos ignorantes. La envidia a los que, por otras vías, se hicieron del poder político; especialmente ese sueño en estado líquido que ha sido tratar de emular a Fidel Castro. Sin embargo, lo peor ha sido la soberbia u orgullo que lo llevó a pensarse omnipotente, sobre la base de un concepto tan petulante como falso, como el reto a la naturaleza y la oferta de caerle a puñetazos si no obedece, que se atribuye a Bolívar.
.............No es un estratega, sino un "vivo", que sabe cuándo le aprieta el zapato y retrocede; sabe hacer buuuuhh, buuuuh, y asusta; no tiene escrúpulos para emplear la fuerza o el dinero; pero, ha demostrado que tiene un instinto de conservación muy desarrollado, lo que ha llevado a algunos -equivocadamente- a atribuirle dotes de estratega. Chávez es bipolar: o avanza como un tanque de guerra o huye como un conejo asustadizo, pero no puede moverse fácilmente y en diagonal en territorios de alta complejidad.
..............Al Final, el Caos. Compró apoyo, pero no lealtades; convenció a muchos, pero los defraudó; a los defraudados los obliga, pero no los inspira. No se puede forzar a los que siempre han luchado por tener algo, que es bueno no tener nada. No se puede sustituir la lealtad a la Nación por el acatamiento a una facción. No se pueden borrar impunemente las fronteras entre el partido y el Gobierno, entre el Gobierno y el Estado, entre el Estado y su jefe, y entre la Hacienda Pública y la del caudillo.
..............Chávez no lo entendió. Ahora, es el emperador del caos que lo arrastra y enferma.
Carlos Blanco // Tiempo de Palabra// el universal
Una gran verdad !
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