
Editorial Semanario Informe
Ni conspiradores, ni golpistas y muchos menos sifrinos. Son estudiantes que por miles han salido a las calles conscientes del peligro que pretende arropar su futuro y que si no salen a defender su porvenir, otros decidirán por ellos ¡Despertó la juventud venezolana y en qué hora!
El país vino acumulando resentimientos y llegó el momento de despertar. El detonante fue el cierre de RCTV. Cuando esa pantalla se fue a negro, se oscureció el futuro del país y afloraron las preocupaciones. No sólo ahora salen los profesionales, las amas de casa y los ancianos; sino que esos muchachos que llenan las aulas de clase ahora están ocupando sus espacios naturales.
Ahora se han incorporado a la lucha los jóvenes. Ese sector del país que permaneció aislado del conflicto político, ahora dice presente y con una fuerza que perturba a un Gobierno que trata de descalificar la lucha juvenil al endosarle planes golpistas.
Esos muchachos no son golpistas, ni conspiradores, ni fascistas y mucho menos armas del imperio. Son venezolanos preocupados por la destrucción del país y por la conformación de un futuro que no les agrada por la ausencia de libertades, de medios de comunicación independientes, de privacidad ante un Estado que lo arropa todo y ante la posibilidad de que deban depender de un carné rojo para conseguir empleo.
Son un sector del país que ahora hace análisis político y al que no le gustan los resultados que obtiene. Que ve que el Gobierno construye de forma acelerada una hegemonía comunicacional con la complicidad de unos dueños de medios que se entregaron de rodillas ante el amo supremo.
Son estudiantes de derecho que ven como la justicia es parcializada y obediente a los designios del líder. Una justicia que fue capaz de avalar la confiscación de la propiedad privada. Unos tribunales cuyos jueces tienen que ser rojos rojitos.
De unos estudiantes de comunicación social que ven como la independencia de los medios queda para un grupo muy reducido y el resto es pura propaganda oficial que busca moldear la ideología de las personas hacia una sola verdad y hacia criterios impuestos.
De unos médicos que luego de bregar durante años en una universidad, se ven desplazados por médicos "tapa amarilla" a los que gradúan en tres años con un nivel de TSU en Salud y a quienes quieren entregar el cuidado de la salud de millones de venezolanos sin estar preparados para ello.
De los ingenieros y arquitectos que no tendrán empleo en un país donde la política de construcción de viviendas fracasó por la corrupción en organismos como Fondur y bajo el amparo de la protección de un todopoderoso que es cómplice por omisión y que carece de planes para la construcción de obras de envergadura.
De unos estudiantes que están a la vanguardia para enfrentar a las hordas del amo que quiere violar la autonomía universitaria y convertir a esas casas de estudios en apéndices del proceso de ideologización de un país y para lograr eso molesta la independencia de las universidades.
Por eso la protesta de la juventud venezolana llena de esperanza a un país. Una nación que amaneció el lunes 28 de mayo de luto y con gran desilusión. Pero que cuando los vio en la calle con sus consignas en defensa de la libertad y de la democracia, cambió su rostro y el que había hecho sus maletas, las deshizo.
Si en Venezuela tuviéramos un gobierno racional y democrático, en vez de descalificar la presencia de los jóvenes en la calle, los llamaría al diálogo nacional. Un proceso de consulta para involucrar a todos los sectores en la construcción del país que queremos. Pero lamentablemente para el oficialismo el camino es imponer y no concertar.
Por si el dictador no se ha dado cuenta, los estudiantes protestan porque ya no es posible cantar glorias a un pueblo que dejó de ser bravo porque a fuerza de golpes, como sucede con los toros de lidia, ya lo ablandaron, porque el yugo que lanzamos en la gesta independentista regresó apretando más fuerte que en todos los años anteriores.
Además, los estudiantes protestan porque las cadenas que un día oprimieron a todo un continente regresaron y con el cuentito del Imperio, quieren que nos calemos ese discurso, no para acabar con el supuesto lobo que nos va a comer, sino más bien para que cada día seamos más pobres y al régimen le seas más fácil dominarnos.
Los estudiantes protestan porque el despotismo habló fuerte, levantó la voz y desde Caracas nos quieren obligar a seguir el ejemplo pero, menos mal que de las aulas está saliendo un grito más fuerte y aunque se hagan los sordos, les está quemando los tímpanos y tiene al fantoche asustado y usando uniforme para darse el valor que la mayoría sabemos no tiene.
Los estudiantes, a lo largo de toda la historia nacional, han sido determinantes a la hora de luchar por la patria. Por algo una de nuestras efemérides más celebrada es la del 12 de Febrero, día cuando se conmemora la Batalla de La Victoria , gesta noble y heroica en la cual los jóvenes venezolanos dieron su sangre al mando de José Félix Ribas.
Y ese señor, que se las echa de que sabe mucho de historia patria, debe saber que Ribas contó entre sus filas con estudiantes universitarios y del Seminario de Caracas, lo que quiere decir que como dice una famosa canción, los estudiantes no se hacer sordomudos cuando se presenta el hecho y que debajo de las sotanas hay voluntad de sobra.
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