jueves, 19 de junio de 2008

EL EMPERADOR DE MIERDA!

La Gran Equivocación. Con tanto pueblo alrededor, con tanta plata en la faltriquera, con tanta pasión en el alma, la pregunta inevitable es qué le pasó a Chávez?.................

Creyó que todo lo podía al disponer de la fuerza de las armas, del dinero y del pueblo. Se sintió todopoderoso e invulnerable. Pareciera que los siete pecados capitales los hubiera cometido juntos. La lujuria del poder. La gula que lo llevó a abandonar la mesa sobria del militar clase-media, por la seducción de los vinos, la manteca y los carbohidratos. La avaricia que convirtió a un hombre modesto de liquiliqui dominguero, en el potentado embutido en trajes de 18 kilates. La ira que mutó a un llanero simpaticazo en un hervidero de furias e irrespetos hacia los que lo han apoyado y querido. La pereza intelectual que le impidió usar su inteligencia en aprender, comprender y aprehender ideas, para quedarse sólo con las carátulas de los libros y los comentarios ilustrados de un par de generales y unos tres profesores, dos de ellos ignorantes. La envidia a los que, por otras vías, se hicieron del poder político; especialmente ese sueño en estado líquido que ha sido tratar de emular a Fidel Castro. Sin embargo, lo peor ha sido la soberbia u orgullo que lo llevó a pensarse omnipotente, sobre la base de un concepto tan petulante como falso, como el reto a la naturaleza y la oferta de caerle a puñetazos si no obedece, que se atribuye a Bolívar.

.............No es un estratega, sino un "vivo", que sabe cuándo le aprieta el zapato y retrocede; sabe hacer buuuuhh, buuuuh, y asusta; no tiene escrúpulos para emplear la fuerza o el dinero; pero, ha demostrado que tiene un instinto de conservación muy desarrollado, lo que ha llevado a algunos -equivocadamente- a atribuirle dotes de estratega. Chávez es bipolar: o avanza como un tanque de guerra o huye como un conejo asustadizo, pero no puede moverse fácilmente y en diagonal en territorios de alta complejidad.


..............Al Final, el Caos. Compró apoyo, pero no lealtades; convenció a muchos, pero los defraudó; a los defraudados los obliga, pero no los inspira. No se puede forzar a los que siempre han luchado por tener algo, que es bueno no tener nada. No se puede sustituir la lealtad a la Nación por el acatamiento a una facción. No se pueden borrar impunemente las fronteras entre el partido y el Gobierno, entre el Gobierno y el Estado, entre el Estado y su jefe, y entre la Hacienda Pública y la del caudillo.

..............Chávez no lo entendió. Ahora, es el emperador del caos que lo arrastra y enferma.

Carlos Blanco // Tiempo de Palabra// el universal

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