miércoles, 25 de abril de 2007

LOS IGNORANTES


Charito Rojas







Este enloquecido culto a Chávez que ha inundado el país tiene la misma fuerza telúrica que el culto a María Lionza, al Negro Felipe, al ánima de Tagüapire o a José Gregorio Hernández. Las gigantografías con la cara del susodicho en las más sublimes posiciones atribuyen al caudillo de la revolución rojita cualidades ideales. Las innumerables vallas a lo largo del país lo deifican y la gente jura que fue el mismísimo Chávez quien le echó el granzón en el huequero frente a su casa. Casi todas las obras que se anuncian en esta hemorragia de vallas están por hacer. Pero la ignorancia es el mejor caldo para sembrar mentiras. Los mismos que le agradecen al Presidente el favor concedido son los que salen a protestar (porque a excepción del favorcito, todo lo demás no les sirve) y a hacerle llamados al Presidente, porque “Chávez no sabe lo que está pasando”. O sea, que sí se enteró que hacía falta el granzón pero no de las otras carencias. A estos ignorantes (sean culpables o no de su ignorancia) yo les digo que en este país nadie mueve una hoja sin que Chávez lo sepa. ¿Es que no le ven los ojos casi desaparecidos entre los pliegues del desvelo? El nos espía día y noche para detectar qué es lo que nos duele para darnos duro por allí.

Este ridículo endiosamiento de un hombre cuyo máximo logro es haber destruido el sistema democrático venezolano, que por defectuoso que fuera ha demostrado ser mil veces superior a este régimen que ha sembrado el más despiadado odio en el corazón de los venezolanos. Mil quinientas cadenas sin límite de tiempo ni regulación alguna durante ocho años, perpetua presencia mediática y publicitaria, discursos un millón de veces repetidos, una chequera loca para regalar el dinero de Venezuela a cambio de pleitesía hacia su anhelado liderazgo y una patente de corso para hacer lo que le de la real gana con las leyes de este país durante casi dos años, hacen que Hugo Chávez sea visto por los países democráticos y civilizados del primer mundo como un autócrata que está sembrando peligrosos vientos que con seguridad traerán tempestades no sólo a su país sino a todo el hemisferio. El peligroso juego divisionista que enfrenta las fuerzas del mal con las fuerzas del bien le ha dado resultado para lograr vencer a costa del caos y la desunión. Pero no se necesita ser Nostradamus para saber cómo terminará esta historia y en verdad no quisiera estar en el pellejo de Chávez cuando comience a cosechar el odio que ha sembrado.

La factura final cobrará cosas terribles como: 100.000 muertes por la inseguridad en 8 años; destrucción del aparato productivo del país por las estatizaciones, controles de precios y persecución tributaria de empresarios y comerciantes; ocaso agrícola por las invasiones, la inseguridad y la desleal competencia de las importaciones gubernamentales; fin de la educación religiosa aportadora de valores y códigos morales; pérdida de miles de talentos fugados al exterior buscando seguridad y paz; depredación de la primera empresa estatal, Pdvsa; violación de la seguridad jurídica; desinversión e inflación empobrecedora; intento de apoderarse de la mente y voluntad de nuestros hijos; adoctrinamiento y fanatización de las masas. La lista es demasiado larga pero sin duda la última acción del gobierno la rematará: el cierre de Rctv y de otros medios de comunicación que son hasta ahora la única garantía democrática que queda a los venezolanos dará punto final a la mascarada de gobierno democrático.

Chávez va de frente contra la propiedad privada, Chávez impondrá una nueva Ley de Educación que le entregue a los hijos, Chávez estatizará a las clínicas, Chávez ordenará cuatro horas semanales de adoctrinamiento al marxismo en todas las empresas, Chávez tendrá su fuerza armada socialista. Todo esto lo ha anunciado y él hace todo lo malo que anuncia. Lamentablemente, lo bueno nunca lo cumple.

Esta es la gran diferencia entre el primer y el tercer mundo: allá el gobernante es un empleado administrativo del ciudadano, aquí es el amo de quienes lo eligieron democráticamente. Allá funciona el axioma crimen y castigo, aquí el crimen sin castigo. Allá los ciudadanos que pagan impuestos exigen educación de primera para sus hijos, hospitales de punta, vías impecables y calles limpias; aquí los ciudadanos que pagan impuestos no tienen hospitales y deben pagar seguros privados, sus hijos asisten a escuelas deplorables académica y ambientalmente hablando, el transporte público es una m… y las calles un basurero, pero se contentan si en lugar de tener todo eso, Chávez les da la limosna de la beca de una misión.

La clave está en la ignorancia: mientras los ciudadanos ignoren sus derechos y también sus deberes, aquí no habrá posibilidades democráticas; mientras la educación académica que busca la excelencia sea sustituida por misiones que gradúan bachilleres en seis meses y médicos en 3 años; mientras los venezolanos no entiendan que hay una forma de vida mejor que ser pordioseros de un gobierno que se ha alzado con el país, Venezuela seguirá dando lástima, pues aquí ni en el supermercado se consiguen huevos…

En Venezuela no hay Huevos
“El ignorante está próximo a revolverse en el lodo de la corrupción”. Simón Bolívar.

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